La enfermedad de los ex presidentes del gobierno

Algunos de los discursos más broncos de los que hemos escuchado en los primeros días de campaña electoral han salido de boca de los ex presidentes del gobierno José María Aznar y Felipe González. Suelen aparecer en los mítines para arengar a las respectivas audiencias de cada uno de los partidos mayoritarios. Con ello tratan de asegurar el voto de su electorado más fiel y convencido y combatir así el desinterés y la abstención que una campaña de guante blanco pudiera suscitar.

En España el papel de los ex presidentes del gobierno no ha sido suficientemente debatido. Cada vez que uno de ellos interviene en público con alguna boutade se plantea la necesidad de regular su papel público para situarlo en el terreno de lo institucional y prevenir esas salidas de tono tan comunes entre quienes han tenido la mayor responsabilidad política. Y es que la clase de los ex presidentes del gobierno en España es una rara avis entre sus homólogos europeos. Por una parte nuestro Estado jubila a sus presidentes muy jóvenes. Aznar y González dejaron el gobierno en la cincuentena y Zapatero va camino de hacer lo mismo tras las elecciones generales de 2012. Están por tanto en plena ebullición intelectual y seguramente con ganas de seguir dando guerra.

A eso hay que sumarle el hecho de que tanto González como Aznar han salido por la puerta de atrás de las responsabilidades políticas. El primero encontró la horma de su zapato en la guerra sucia de los GAL y en la corrupción de personajes como Roldán. Aznar hizo lo propio con la impopular guerra de Iraq y con el atentado del 11-M. Las declaraciones de Felipe González sobre la posibilidad que tuvo de liquidar a toda la cúpula etarra y las de Aznar acerca de la intervención militar contra su extravagante amigo Gadafi hacen pensar que aun hoy, años después de abandonar el ejecutivo, tienen la espina clavada de las circunstancias que ensuciaron de un modo irreparable la gestión de sus gobiernos. Una espina que reaparece de un modo recurrente en sus discursos como un fantasma mal digerido por el tiempo.

Quizás el único caso de ex presidente del gobierno de España que haya sido diferente al de los mencionados es el de Adolfo Suárez. Seguramente la injusticia con la que se trató su gestión durante la Transición tan solo es comparable con la de los actuales panegíricos que se hacen del que fuera presidente de UCD. Su gobierno durante uno de los periodos más difíciles de la historia reciente de España, su papel durante el golpe de Estado del 23-F y su actual enfermedad han contribuido a crear una imagen casi mítica de un personaje como Adolfo Suárez cuyo mandato tuvo partes tan oscuras como el de González o el de Aznar. Probablemente su capacidad para la discreción y la templanza de sus intervenciones públicas han contribuido enormemente a elaborar un desmesurado discurso hagiográfico sobre Suárez.

Felipe González dejó la política tras perder las elecciones que le dieron la victoria al PP de Aznar. Pero eso no le ha impedido participar en mítines, entrevistas o presentaciones de libros. Y en alguna de sus intervenciones no ha tenido la altura de miras ni el sentido de Estado que se le debería exigir a un ex presidente. El caso de Aznar es aun más flagrante si cabe. Tras abandonar el gobierno se refugio en la presidencia de FAES, el sustento ideológico del PP. Además imparte clases en universidades americanas y puntualmente hace declaraciones en medios de comunicación que suelen ser tan lacónicas como incendiarias. Sus intervenciones públicas son una muestra del peor Aznar, del más autoritario, del más resentido, del más a la derecha… Lo paradójico es que tanto PP como PSOE sufren cada vez que sus ex presidentes del gobierno hablan. Pero no pueden prescindir de ellos y dejar huérfana a una audiencia tan fiel como acrítica.

La mayoría de los países europeos han situado a sus ex presidentes en papeles institucionales de modo que no tengan que recurrir a la empresa privada para ganarse la vida. La presencia de antiguos gobernantes en consejos de administración de grandes empresas es algo que nuestro país permite tanto legal como socialmente de un modo inexplicable. Además las repúblicas europeas suelen reciclar a sus ex presidentes en Jefes de Estado lo que entre otras cosas impide intervenciones públicas irresponsables y llenas de rencor como las de Felipe González y José María Aznar. Sin duda es un motivo más para seguir siendo republicano.

Anuncios

The URI to TrackBack this entry is: https://xabelvegas.wordpress.com/2011/05/10/la-enfermedad-de-los-ex-presidentes-del-gobierno/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: