Los atentados de Noruega y la violencia política en Europa

Los atentados de Noruega han vuelto a poner de actualidad una de las peores lacras de la historia de Europa: la violencia política. En España conocemos bien un terrorismo que solo ha sabido causar dolor y que ha destrozado la vida de miles de personas en los últimos tiempos. Ahora le ha tocado a Noruega, un país tranquilo donde desconocían la violencia política y que se creía inmunizado frente al terrorismo.

A falta de conocer los entresijos de la autoría del atentado de Oslo y del de la isla de Utoya, la detención de un noruego parece indicar hacia el terrorismo local de extrema derecha. Tanto la extrema derecha como la extrema izquierda han utilizado en Europa la violencia como método para conseguir objetivos políticos. Con el final de ETA al que parece que estamos asistiendo y el proceso de paz irlandés de finales de los años noventa que culminó con la desaparición del IRA, parecía que en Europa el terrorismo era un mal sueño del pasado y que ya tan solo hacía aparición como un fenómeno marginal. Y fue entonces, a principios de este milenio, cuando la violencia fundamentalista islámica hizo aparición en Madrid con los atentados del 11M. Se trataba de un terrorismo especialmente cruento e indiscriminado y basado en unos valores absolutamente ininteligibles para la mentalidad occidental. Y por si fuese poco resultaba imposible establecer un diálogo o una negociación de paz con él, toda vez que no está fundamentado en un programa político sino en una distorsión religiosa delirante. Los atentados suicidas de Londres del 7 de Julio de 2005 volvieron a demostrar que Europa, al igual que EEUU, es objetivo preferente de este tipo de violencia. Los servicios antiterroristas europeos reciclaron a sus operativos especializados en el terrorismo local y pusieron el foco en el terrorismo internacional.

Los atentados de Noruega parecieron en un primer momento obra de Al Qaeda. Su carácter indiscriminado y la sensación de que se buscaba la mayor destrucción posible eran las señas de identidad del terrorismo islamista. Ahora, si se confirma que los atentados son obra de elementos locales, habrá que recuperar la preocupación por la violencia política de origen netamente europeo. Máxime si trata de emular al terrorismo islamista en su vocación destructiva como hemos visto en Oslo.

La violencia política europea resulta especialmente terrible no solo por las decenas de miles de víctimas que ha causado en las últimas décadas, sino por el déficit democrático que provoca. En España hemos conocido la situación horrorosa en la que han tenido que vivir los cargos electos del PP y PSOE; siempre con un escolta a sus espaldas y permanentemente amenazados. Pero además cultiva la idea en una parte de la sociedad de que la democracia no es suficiente y que la violencia es legítima para conseguir determinados objetivos políticos. Quizás el desafío más importante de los próximos años en Euskadi sea la necesidad de democratizar a la izquierda abertzale más allá de estrategias de legalización. Por el momento las declaraciones de algunos pesos pesados de Batasuna en las últimas fechas indican ir por el buen camino, aunque aun muy tímidamente. Pero no parece tarea fácil crear conciencia democrática en una parte de su base social que ha vivido con ETA como un fenómeno heroico y como un mito cargado de simbolismo victimista. En ese sentido el militarismo siempre ha sido uno de los peores enemigos de la democracia.

Probablemente los atentados de Noruega sean un fenómeno localizado y puntual que no se vuelva a repetir. Pero quizás fuera inteligente blindarse frente a una violencia política con ciertos elementos novedosos, surgida en una Europa en plena crisis y donde la inmigración puede ser cabeza de turco, especialmente en las sociedades europeas más cerradas. Desde el Sur de Europa siempre hemos mirado a los países nórdicos como ejemplo de democracia y de civismo. Pero en las últimas fechas también hemos conocido la peor cara de unas sociedades donde la xenofobia cotiza al alza. El auge de partidos de extrema derecha es un buen indicador de ello. Y algunos discursos recientes escuchados en Escandinavia contrarios a los rescates financieros de Grecia y Portugal deberían alertarnos sobre el concepto de las dos Europas con un Norte rico y un Sur pobre.

Ojalá lo ocurrido en Noruega no se vuelva a repetir. Pero quizás fuese necesario poner todo el empeño por parte de la Unión Europea y de las instituciones nacionales para que la violencia política en Europa no vuelva a surgir con un rostro aun más cruel del que hemos conocido hasta ahora.

Anuncios
Published in: on 23 julio, 2011 at 13:40  Comments (1)  
Tags: , , , , ,

The URI to TrackBack this entry is: https://xabelvegas.wordpress.com/2011/07/23/los-atentados-de-noruega-y-la-violencia-poltica-en-europa/trackback/

RSS feed for comments on this post.

One CommentDeja un comentario

  1. Discrepo solamente cuando dices que en un primer momento parecía un atentado islamista por su carácter indiscriminado y buscando el mayor daño posible. Desde un primer momento se sabía que el atentado no era indiscriminado, sino contra los órganos gubernamentales (oficina del primer ministro y el ministerio de energía y petróleo) y no buscaba una gran cantidad de muertos, ya que para ello se podría haber puesto la bomba en el metro o en otro transporte urbano. No ha habido ningún signo que haya podido hacer pensar que el atentado era islamista, ni siquiera analizando de forma independiente solamente los hechos de Oslo. Uniéndolo con lo de Utoya, desde el principio se sabía que era un asunto político, lo cual no tiene nada que ver con los fines que mueven al terrorismo islamista.

    Por otro lado me parece de una irresponsabilidad impresionante que un periódico como el NYTimes, sin tener ninguna información ni conozca la idiosincrasia de la sociedad noruega (realmente muy pocos la conocen), se atreva a valorar la autoría de un suceso como éste de una forma tan sesgada y apresurada. Este error, muy común ante este y otros muchos hechos, una de las mayores lacras del periodismo actual, en clara crisis de formas, capacidad y valores.

    Por lo demás, totalmente de acuerdo, suscribo todo lo que dices.

    Un saludo.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: